La cooperación en materia de inmigración entre España y Marruecos: Madrid gana y la comunidad marroquí pierde

Los reyes de España y Marruecos

La cooperación entre Rabat y Madrid en el tema de la inmigración viene experimentando un notable desarrollo desde 2012. Sin embargo, esta cooperación se hace en una sola dirección; la lucha contra la inmigración que supuestamente beneficia a Madrid, mientras que el asunto de la integración de la comunidad marroquí en España queda en status marginado, teniendo en cuenta que la expulsión de los marroquíes del territorio español ha alcanzado una cifra preocupante.

Hasta hace dos años, la inmigración era un tema que alteraba las relaciones bilaterales entre Madrid y Rabat,  sobre todo cuando El Estrecho de Gibraltar era la ruta de tránsito por excelencia para las pateras que protagonizaban la inmigración clandestina, no obstante, esta singularidad fue interrumpida con la prevalencia de otras rutas alternativas ahora como la de Libia-Italia. Sin embargo, desde 2012, se puede hablar de una cooperación aparentemente ejemplar entre Marruecos y España en lo que concierne a la lucha contra la inmigración ilegal.

Los servicios que brinda Marruecos a España en esta lucha dejan a la propia administración gubernamental en Madrid satisfecha y sorprendida a la vez. Los titulares del Interior y Exteriores de España poner continuamente la evidente y magnífica labor de Marruecos en la lucha contra la inmigración.

Por su parte, la administración de Rabat no dudó en construir un tercer muro, en la frontera con Melilla, para poner de relieve su firme dedicación a frenar las avalanchas de inmigrantes subsaharianos que intentan a diario entrar en Melilla.

Resulta de gran interés el cambio de postura de la administración marroquí; hasta hace pocos años, Marruecos rechazaba aceptar a los inmigrantes subsaharianos interceptados en las fronteras con Ceuta y Melilla, mientras que ahora, además de aceptarlos, ha contribuido en fortificar las fronteras de las dos Ciudades del resto del territorio marroquí. Una decisión que resulta incompatible con su histórica reivindicación de Ceuta y Melilla.

De esta cooperación aparentemente ejemplar, Marruecos no pide una contrapartida que podría beneficiar a la comunidad marroquí en España. Con la llegada de la derecha al poder en la Moncloa, el gobierno de Mariano Rajoy endureció la aplicación de la ley de extranjería. Según las ONGs, la cifra de los marroquíes cuya renovación de tarjeta de residencia resulta escandalosa, ante el número de los marroquíes víctimas de un orden de expulsión aumentó de una forma preocupante en los dos últimos años.

Uno de los aspectos más visibles de esta severa política del gobierno del PP es la disminución de la cifra de los inmigrantes marroquíes legalmente residentes en España.

Asimismo, llama la atención la muy escasa cooperación en materia de la integración de los inmigrantes marroquíes en la sociedad española. Hasta el momento, el ministro de la comunidad marroquí en el extranjero no fue invitado a visitar Madrid, pero ocurre lo contrario en materia de seguridad.

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