Por el conflicto del Sahara, España recibe presiones de Marruecos y el Polisario al incorporarse al Consejo de Seguridad

El presidente del gobierno español Mariano Rajoy con el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon

Desde el 1 de enero, España es miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y resulta que el año 2015 va a ser decisivo en cuanto al conflicto del Sahara Occidental que afecta mucho a su diplomacia. Madrid está consciente de la enorme dificultad para mantener contentos a Marruecos y al Frente Polisario apoyado por Argelia.

Desde la transición democrática, España, y sobre todo con la derecha, aspira a desempeñar un papel en las relaciones internacionales, y por consiguiente se esfuerza siempre para incorporarse al Consejo de Seguridad de la ONU. En los últimos diez años, ocupó una silla en el Consejo de Seguridad, ha sido durante la segunda legislatura de José María Aznar y en la actualidad con otro presidente conservador del gobierno, Mariano Rajoy.

La nueva presencia de España en el Consejo de Seguridad de la ONU coincide con la fase sensible que atraviesa el conflicto del Sahara Occidental debido a la tensión entre las partes implicadas. Por una parte, Marruecos rechaza recibir al enviado personal del secretario general de la UNO, Christopher Ross acusándole de parcial, y por otra parte, el Frente Polisario amenaza de reanudar la guerra e breve si no hay negociaciones de paz.

Fuentes diplomáticas españolas reconocen cierta presión debido a la naturaleza de España como potencia colonial hasta 1975 en el Sahara Occidental. Añaden que “Toda decisión tomada por España en el asunto del Sahara sería sin duda interpretada de una forma u otra, a pesar que la postura clásica de Madrid es el apoyo incondicional de las resoluciones de la ONU en este conflicto”.

Reconocen que España está recibiendo presiones por parte del Polisario que exige a Madrid asumir su responsabilidad histórica por no descolonizar el territorio antes de su salida en 1975. Y también recibe presiones por parte de Marruecos que quiere un apoyo a la propuesta de la Autonomía. Rabat ha congelado toda reivindicación de Ceuta y Melilla con el objetivo de lograr el apoyo de Madrid en el conflicto del Sahara.

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